Claves nuevas para el síndrome de muerte infantil súbita
Por el equipo editorial de Hospimedica en Español
Actualizado el 25 Mar 2002
Un estudio ha indicado que la hipoxemia, más que el aumento del CO2, puede contribuir al síndrome de muerte infantil súbita (SMIS) en los niños que están durmiendo con sus caras cubiertas con ropa de cama porosa y suave. Realizado por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington (St. Louis, MO, EUA), el estudio fue publicado en Diciembre de 2001 en la revista "Journal of Applied Physiology”.Actualizado el 25 Mar 2002
Aunque la incidencia de SMIS ha disminuido marcadamente desde que se dieron recomendaciones para colocar los bebés en una posición que no sea boca-abajo cuando están durmiendo. El SMIS es aún causa de muerte infantil después del periodo neonatal en los Estados Unidos. Además todavía se debate la causa del SMIS en los infantes en posición boca-abajo. Una teoría es que un bebé con la cara hacia abajo vuelve a respirar el aire expirado que ha sido absorbido por las ropas de cama porosas, resultando en dióxido de carbono en la sangre, o hipercarbia.
Sin embargo dicen los investigadores, el CO2 a pesar de ser biológicamente significativo es improbable que cause depresión reversible no específica de la excitabilidad neuronal o la muerte rápida.
La hipoxemia, o la oxigenación subnormal de la sangre arterial, se ha visto en los modelos animales de re-respiración. Las interacciones complejas del intercambio gaseoso entre los infantes y su ambiente pueden influenciar el grado de hipercabia e hipoxia que se pueden desarrollar. Por lo cual, los investigadores evaluaron cuatro aspectos específicos del intercambio gaseoso en un estudio de 21 niños, entre cinco y 24 semanas, de los cuales cuatro dormían boca-abajo, cuatro en posición supina o de lado, y 13 en posición supina.
Los resultados mostraron que frecuentemente hay canales de aire escondidos alrededor de la cara de un infante cuando está durmiendo boca-abajo, lo cual permite el intercambio gaseoso. Los movimientos ligeros de la cabeza del bebé pueden aumentar o disminuir el flujo a través de esos canales. Dos factores importantes que afectan las concentraciones de gas fueron un sello variable entre la ropa de cama y la cara del bebé, y los gradientes de gas en la ropa de cama debajo de los niños. Los investigadores encontraron que la ventilación mínima se incrementaba significativamente durante la re-respiración debido a un incremento en el volumen del flujo, no de la frecuencia. La caída de O2 medida fue significativamente mayor que el aumento acompañante del CO2 inspirado, aparentemente debido al índice de intercambio respiratorio y las solubilidades tisulares diferenciales de CO2 y de O2 durante las condiciones inestables.
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Washington Univ.