Estados Unidos intenta disminuir las muertes por infarto y apoplejía
Por el equipo editorial de Hospimedica en Español
Actualizado el 27 Feb 2002
Dos documentos nuevos de la legislación que pasaron en el Senado de los Estados Unidos están diseñados para mejorar los índices de supervivencia del infarto súbito y la apoplejía. Ambos han sido respaldados por la Asociación Americana de Cardiología (AHA).Actualizado el 27 Feb 2002
La ley DEA (defibrilador externo automático) Comunitaria autoriza US$55 millones a cinco años para las comunidades con el fin de establecer el acceso público a los programas de defibrilación. Estos ayudarán al entrenamiento de los equipos de respondedores primarios, la compra y la colocación de DEAs en lugares públicos donde los infartos probablemente ocurran, y animan a las compañías privadas para entrenar a los empleados para realizar la resucitación cardiopulmonar (RCP) y la defibrilación de urgencia. Una provisión especial proporciona a las escuelas públicas con la guía y los recursos necesarios para establecer el acceso público a los programas de defibrilación, asegura que las escuelas tengan el acceso apropiado al entrenamiento y a técnicas para aumentar los fondos, y capacita a las comunidades para establecer programas de tamizaje cardíaco para jóvenes de riesgo.
La Ley STOP Stroke refuerza la importancia de la prevención, la intervención temprana, y la rehabilitación para las víctimas de la apoplejía. El documento establece una campaña nacional para educar al público acerca de los factores de riesgo para la apoplejía, los signos, los síntomas, y los tratamientos así como un programa de subvención para proporcionar a los estados con fondos para ayudar a asegurar que todos los pacientes con apoplejía tengan acceso rápido al cuidado con calidad. Además, el documento proporciona el entrenamiento del personal médico en aplicaciones desarrolladas recientemente para prevenir y tratar la apoplejía y promociona la colección de investigación para identificar las mejores prácticas, los obstáculos, y las discrepancias en el cuidado.
"Aplaudimos esta intrépida acción la cual nos llevará a nuestra meta de reducir la incapacidad y la muerte de la enfermedad cardíaca y la apoplejía, los asesinos número uno y número tres de nuestra nación,” dijo David Faxon, M.D., presidente de AHA. "Estas medidas asegurarán que la gente que sufra infarto o apoplejía recibirá el cuidado más apropiado tan rápidamente como sea posible y que se le den las mejores oportunidades de sobrevivir”.
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