Personal de urgencias disminuye muertes por infarto un 50%
Por el equipo editorial de Hospimedica en Español
Actualizado el 26 Feb 2002
Un estudio ha encontrado que la intervención temprana de un equipo de urgencias hospitalario puede cortar el número de muertes por infarto súbito en un 50%. El estudio fue realizado por un equipo de investigadores australianos, liderados por Michael D. Buist, M.D., director de la unidad de cuidado intensivo (UCI) en el Hospital Dandenong (Dandenong, VIC).Actualizado el 26 Feb 2002
Los investigadores registraron el nivel de infartos y de muertes causadas por éstos en un solo hospital un año antes (1996), y un año después (1999), de la introducción de un equipo médico de urgencias. En 1996, ocurrieron 73 casos de infarto súbito, comparados con solo 47 en 1999. Igualmente, las tasas de muerte se redujeron de 77% en 1996 a 55% en 1999, cuando el equipo de urgencias estaba presente. Además, la intervención estuvo asociada con una reducción del 50% en los infartos. El estudio fue publicado el 16 de Febrero del 2002 en la revista "British Medical Journal” (BMJ).
El equipo de urgencias fue propuesto como un sistema de respuesta preventivo para manejar los pacientes con signos de inestabilidad clínica, como el deterioro en las vías respiratorias, la circulación o el sistema respiratorio durante al menos una hora previa al evento. Cuando las observaciones clínicas alcanzan ciertos límites críticos predefinidos, las enfermeras de cuidado primario o los funcionarios médicos llaman al equipo de urgencias, el cual responde inmediatamente. El equipo comprende un registrador médico, un registrador de cuidado intensivo y una enfermera jefe de cuidado intensivo. El equipo está provisto de drogas de resucitación, líquidos y equipo apropiado.
El criterio específico para llamar al equipo de urgencias fue la alteración respiratoria o la vía aérea amenazada; problemas de respiración (índice respiratorio de más de 30/min o menor de 6/min, SaO2 menor de 90% con el oxígeno funcionando, o dificultad para hablar); problemas circulatorios (presión arterial mayor de 90 mm a pesar del tratamiento o pulso mayor de 130/min); y problemas neurológicos (disminución de la consciencia, agitación o delirio, o ataques). Un criterio adicional incluyó la preocupación por el paciente, el dolor incontrolado, la falla para responder al tratamiento, y la incapacidad para obtener ayuda rápida.
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British Medical Journal