Parche bioadhesivo elimina células cancerosas remanentes tras cirugía de tumor cerebral
Actualizado el 18 Feb 2026
El glioblastoma es el tipo más común y agresivo de tumor cerebral, caracterizado por un crecimiento rápido, alta invasividad y un pronóstico extremadamente malo. Incluso con cirugía seguida de radioterapia y quimioterapia, la enfermedad casi siempre regresa, a menudo en un año, y ningún tratamiento existente puede detener su progresión ni ofrecer una cura.
La necesidad de terapias que puedan atacar las células cancerosas remanentes sin causar efectos secundarios generalizados sigue siendo un desafío importante. Ahora, los investigadores han desarrollado un enfoque localizado que administra una terapia altamente oxidativa directamente en el sitio del tumor, con el objetivo de eliminar las células cancerosas remanentes mientras minimiza la toxicidad sistémica.
En una investigación colaborativa liderada por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB, Barcelona, España),el equipo diseñó parches bioadhesivos destinados a colocarse directamente en la cavidad que queda tras la extirpación quirúrgica de un tumor de glioblastoma, con el fin de atacar las células malignas restantes.
Los parches se inspiraron en la forma en que los mejillones se adhieren a las superficies húmedas, utilizando compuestos químicos basados en polifenoles para fijarse firmemente al tejido cerebral húmedo. Este diseño permite que el parche permanezca en su lugar y libere sus componentes activos de forma sostenida y controlada.
Los parches se probaron en cultivos celulares y en cerebros de cerdo extirpados para evaluar su eficacia y seguridad. Entre las diferentes formulaciones, el parche que contenía catequina, un polifenol natural presente en el té verde y el cacao, mostró el mayor efecto. Los resultados demostraron que el parche basado en catequina eliminó alrededor del 90 % de las células malignas al inducir altos niveles de oxidación celular. Los hallazgos, publicados en Advanced Science, destacan el potencial del estrés oxidativo local controlado como estrategia terapéutica.
El tratamiento actúa aumentando las especies reactivas de oxígeno dentro de las células cancerosas, lo que desencadena la muerte celular mientras permanece localizado en el sitio quirúrgico. Este enfoque reduce el riesgo de efectos secundarios sistémicos que podrían producirse si el mismo compuesto se administrara por vía oral o intravenosa.
Los investigadores también observaron que los materiales presentaron una sólida actividad antimicrobiana, buena biocompatibilidad y bajos costos de producción, lo que respalda su potencial para un mayor desarrollo. Los próximos pasos se centrarán en avanzar la tecnología hacia su aplicación clínica y en explorar su escalabilidad y potencial traslacional.
“Si la catequina se administrara por vía oral, podría causar efectos secundarios sistémicos indeseados”, dijo el profesor Víctor Yuste, investigador principal del estudio. “Sin embargo, al adherirse a la zona donde se ha extirpado el tumor, puede actuar localmente, minimizando o incluso previniendo la aparición de efectos secundarios”.
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Universidad Autónoma de Barcelona