Los anestésicos pueden agravar la enfermedad de Alzheimer

Por el equipo editorial de Hospimedica en Español
Actualizado el 20 Dec 2006
Un nuevo estudio ha encontrado que ciertos anestésicos generales pueden incrementar el riesgo de que los pacientes viejos desarrollen la enfermedad de Alzheimer y otros problemas de memoria y atención.

Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburg (PA, EUA) llevaron a cabo una serie de estudios en animales y pruebas en experimentos de laboratorio que han revelado que los anestésicos inhalados halotano e isoflurano promueven la ligación de las proteínas beta-amiloides. Esta unión forma aglomerados o "placas” característicos de la enfermedad de Alzheimer y pueden contribuir a la muerte de las células cerebrales. Este efecto también fue mostrado con el anestésico intravenoso usado comúnmente propofol, al menos en concentraciones más altas. Los hallazgos respaldan un estudio previo en el que los mismos investigadores usaron espectroscopía de resonancia magnética nuclear (RMN) para mostrar que el halotano interactúa directamente con una bolsa en la proteína beta-amiloide, cambiando su forma y promoviendo a las proteínas vecinas a ligarse. Solo seis horas de exposición a halotano son suficientes para disparar el conglomerado proteico similar al visto en las personas con Alzheimer.

Aunque el halotano es poco usado en América del Norte o Europa es usado comúnmente en Asia y África porque es muy barato. Los otros anestésicos estudiados son más usados en los Estados Unidos y Europa, frecuentemente en combinación, aunque estos parecen tomar más tiempo para ejercer sus efectos potencialmente fatales. Las buenas noticias es que el anestésico intravenoso tiopental—también conocido como tiopentona— no parece tener ningún efecto sobre las proteínas. El estudio fue presentado durante el encuentro anual 2007 de la Sociedad de Neurociencias realizado en Atlanta (GA, EUA) en Octubre de 2006.

"Es una combinación gravemente letal cuando una persona anciana recibe halotano”, dijo el autor principal, Dr. Pravat Mandal, profesor asistente en el departamento de psiquiatría y en el centro de neurociencias de la Universidad de Pittsburg, "porque cuando envejecemos tenemos más beta -amiloide en nuestro cerebro”.

La asociación entre las cirugías y los problemas cognoscitivos fue notada por primera vez durante los años 50 pero no era claro si la disfunción cognoscitiva (POCD, por sus siglas en inglés) posoperatoria era el resultado o no de la cirugía en sí misma o de los anestésicos.




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University of Pittsburgh Medical School

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