Por qué fallan los órganos después del trauma masivo
Por el equipo editorial de Hospimedica en Español
Actualizado el 13 Nov 2006
Un nuevo estudio ha encontrado varias vías bioquímicas nuevas que juegan un papel central en la falla de multiorgánica después del trauma severo. Actualizado el 13 Nov 2006
Investigadores de ocho universidades, liderados por un equipo del Centro Médico de la Universidad de Rochester (NY, EUA), tomaron muestras sanguíneas de 22 individuos sanos y de 18 pacientes con consentimiento, que habían experimentado trauma severo y estaban en medio de la falla orgánica. Los investigadores luego usaron técnicas únicas, aplicables clínicamente para separar cada tipo de célula inmune en la sangre de los pacientes en muestras puras para el estudio. Luego usaron tecnología de microhileras para generar una lista larga de genes que cambian cuando un paciente sufre trauma masivo. Corrieron la lista a través de la base de datos de información genética para ver cuales de los genes cambiados por el trauma aparecían en la literatura por tener un papel en la función de las células T. Lo que emergió fue un mapa de las funciones posibles de cientos de genes y proteínas relacionadas con la disfunción post-trauma de las células T y sus socios probables en las vías señaladas.
Los resultados mostraron que la expresión de aproximadamente 5.700 genes relacionados con la función de las células T cambia en los casos de trauma severo, al igual que 2.800 genes relacionados con la función de los macrófagos, células inmunes compañeras necesarias para la activación de las células T. El trauma tuvo el efecto más profundo en apenas 338 de los genes, que mostraron al menos un cambio de dos veces en su expresión. Los cambios genéticos post-traumáticos tuvieron dos efectos mayores sobre las células T: un incremento marcado en las vías proteicas reguladoras que disminuyeron su función, y una disminución en las señales que las activan.
Si las células T continúan o no multiplicándose depende de la acción de proteínas receptoras sensibles en sus superficies. Algunos de los receptores, una vez activados por moléculas de señalización, hacen que las células T se multipliquen, mientras que otras detienen el proceso o hacen que la célula se auto-destruya. Los investigadores en el estudio actual identificaron hasta 20 receptores nuevos en las superficies de las células T, o moléculas de señalización dentro de las células T que incrementan su actividad en el caso de trauma masivo o causan anergia o apoptosis. Cada vía representa un blanco para el diseño de drogas nuevas para revertir el "apagamiento” de la célula T.
"Nuestro estudio prueba por primera vez que es posible identificar los cambios genéticos y proteicos en las células inmunes específicas que juegan un papel significativo para determinar si el trauma es o no fatal”, dijo la coautora, Carol L. Miller-Graziano, Ph.D., una profesora de cirugía, microbiología, e inmunología de la Universidad de Rochester. "Más allá del trauma, creemos que las técnicas establecidas aquí pueden proporcionar entendimiento en muchas enfermedades que involucran fallas en el sistema inmune humano”.
El estudio fue publicado en la edición del 17 de Octubre de "Proceedings of the [U.S.] National Academy of Sciences (PNAS)”.
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University of Rochester Medical Center