La contaminación se añade al riesgo cardiaco en la vejez

Por el equipo editorial de Hospimedica en Español
Actualizado el 17 Jul 2006
Un estudio nuevo muestra que la exposición a corto plazo a las emisiones de la contaminación del aire incrementa de manera significativa el riesgo de enfermedad cardiovascular y respiratoria entre las personas de más de 65 años.

Los investigadores de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg (Baltimore, MD, EUA) realizaron un análisis de partícula fina en 11,5 millones de personas de más de 65 años que vivían en 204 condados de los Estados Unidos. Usando los registros de cuenta para 1999-2002, rastrearon las cuentas diarias de admisiones hospitalarias para varias condiciones médicas. Luego obtuvieron mediciones diarias de concentraciones de partículas finas de una red de estaciones de vigilancia del aire.

Los resultados del estudio mostraron que incrementos pequeños en la contaminación del aire de partícula fina de tales fuentes como exhostos de vehículo de motor y emisiones de plantas de energía aumentaron las admisiones hospitalarias por enfermedad cardiaca y vascular, falla cardiaca, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, e infección respiratoria. Los resultados del estudio fueron publicados en la edición del 8 de Marzo de 2006 de la revista "Journal of the American Medical Association (JAMA)”.

Cuando analizamos los datos para la falla cardiaca, observamos un incremento del 1.28% en las admisiones por cada 10 mg por metro cúbico de incremento en la contaminación de partícula fina, dijo Francesca Dominici, Ph.D., una profesora asociada de bioestadística del Johns Hopkins y autora principal del estudio. La mayoría de esos incrementos de las admisiones ocurrieron el mismo día como el aumento en la concentración de partículas finas, lo que sugiere un tiempo de retraso corto entre el cambio en la contaminación y la respuesta del sujeto.

De acuerdo con el estudio, las partículas finas son un problema de salud significativo porque penetran profundamente en los pulmones, y algunas pueden llegar al torrente sanguíneo, afectando la salud cardiovascular y respiratoria. Los hallazgos acentúan la necesidad de una calidad estándar del aire que proteja adecuadamente la salud respiratoria, concluyeron los autores.




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Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health

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