La telemetría revela los problemas cardiacos de los pacientes con apoplejía
Por el equipo editorial de Hospimedica en Español
Actualizado el 15 Jun 2006
De acuerdo con un estudio nuevo, para detectar las anormalidades cardiacas nuevas o "silenciosas”, todos los pacientes hospitalizados por apoplejía deben someterse a vigilancia continua del ritmo cardiaco (telemetría) durante al menos las primeras 24 horas después de la detección de la apoplejía. Actualizado el 15 Jun 2006
Investigadores de la Universidad Loyola (Chicago, IL, EUA) revisaron los registros de 337 pacientes con apoplejía, 289 de ellos supervisados con telemetría. Entre los pacientes de telemetría, 80% tuvo ritmos normales, pero el resto tuvo ritmos anormales. Los resultados del estudio mostraron que el 17% de los pacientes colocados en telemetría desarrolló ritmos cardiacos nuevos mientras eran vigilados. El inicio nuevo de la fibrilación auricular fue detectada en 22 (7,6%) de todos los pacientes vigilados por telemetría.
Los factores de riesgo cardiovasculares fueron descubiertos con más frecuencia en los pacientes colocados en telemetría en comparación con aquellos que no fueron vigilados. Además, los pacientes cuyos ritmos cardiacos cambiaron después del ingreso tuvieron un porcentaje más alto de enfermedad coronaria que aquellos cuyos ritmos permanecieron estáticos. Todos los pacientes a los que se les encontró un ritmo nuevo con la telemetría no tenían historia previa de arritmia. Los autores por lo tanto sugieren que a la admisión hospitalaria, todos los pacientes deben ser vigilados. Los hallazgos fueron presentados durante la conferencia internacional de la Asociación Americana de Apoplejía, realizada en Febrero de 2006 en Kissimmee (Florida, EUA).
"Muchos pacientes tienen arritmias paroxísticas o por otra parte arritmias "silenciosas”, que pueden no mostrarse hasta después de que ocurre una apoplejía”, dijo el coautor del estudio Dr. Michael J. Schneck, director del programa de cuidado neuro-intensivo del sistema de salud de la Universidad Loyola. "El seguimiento continuo del ritmo cardiaco permite el descubrimiento de anormalidades paroxísticas insospechadas, como la fibrilación auricular, que puede ser importante en la determinación de la terapia anti-trombótica post-apoplejía. Es bien sabido que hay una asociación fuerte entre este ritmo y la apoplejía cardioembólica isquémica. También es importante identificar esas arritmias tan temprano como sea posible para prevenir la progresión del tamaño del infarto con el subsiguiente empeoramiento de las deficiencias neurológicas”.
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Loyola University Chicago