Derivación reforzada repara defectos cardiacos graves

Por el equipo editorial de HospiMedica en español
Actualizado el 28 Jul 2015
Un estudio reciente muestra que el uso de una derivación reforzada con un anillo, mejora la respuesta a la cirugía de los niños que nacen con el síndrome del corazón izquierdo hipoplásico (SCIH).

Unos investigadores del Hospital Pediátrico de Boston (MA, EUA) y de la Facultad de Medicina de Harvard (Boston, MA, EUA) realizaron una revisión retrospectiva de 87 pacientes con SCIH a quienes se les realizó una cirugía de Norwood de Fase 1. A 48 de estos pacientes se les colocó un conducto de Gore-Tex estándar, no reforzado, del ventrículo derecho a la arteria pulmonar (RV-PA) y a 39 se les colocó el mismo conducto, pero reforzado con unos anillos. El injerto reforzado se colocó mediante una ventriculotomía limitada. Las variables primaria y secundaria fueron la supervivencia y la necesidad de hacer una nueva intervención cardiaca antes de la edad de 12 meses.

Los resultados mostraron que el conducto reforzado con anillos se asoció con un menor número de intervenciones, así como con una presión de pulso más alta y un mejor desarrollo de la arteria pulmonar (AP). No hubo diferencias en la supervivencia libre de trasplante hasta la edad de 12 meses, pero entre aquellos que recibieron los injertos sin refuerzo, se realizaron más intervenciones durante el primer año (69 % versus 35 %, respectivamente). La supervivencia hasta darles de alta después de la primera etapa de la cirugía de Norwood fue del 98 % en el grupo del refuerzo con anillo, en comparación con 83 % en el grupo sin refuerzo. Además, la supervivencia a los 12 meses fue mayor en el grupo de refuerzo con anillo (92 % versus 75 %). El estudio fue publicado en la edición de junio de 2015 de la revista Journal of Thoracic and Cardiovascular Surgery.

“La técnica de utilizar un injerto reforzado con anillos junto con una incisión limitada del ventrículo derecho tiene ventajas teóricas en cuanto a preservar el funcionamiento del ventrículo derecho”, dijo la autora principal, Audrey Marshall, MD, del departamento de cardiología. “El conducto reforzado con anillos mantiene un paso interior uniforme para el flujo de sangre”.

“A pesar de que evitar el uso de un conducto no reforzado puede parecer sólo un pequeño ajuste en la técnica, no se puede descartar la posibilidad de obtener importantes beneficios para el paciente a largo plazo”, dijo Charles Fraser Jr., MD, del Hospital Pediátrico de Texas (Houston, EUA) en un comentario editorial. “Si bien el viaje hacia el tratamiento paliativo por etapas del SCIH se inició hace varias décadas y ya se han dado muchos pasos, aún restan jornadas muy duras. Incluso un pequeño paso hacia adelante nos alienta a mantener ese enfoque”.

El SCIH es un defecto congénito en el cual el lado izquierdo del corazón no se desarrolla adecuadamente, impidiendo la circulación normal. A los niños con esta afección se les practica una serie de tres cirugías reconstructivas, a lo cual se llama el Procedimiento de Norwood, para ayudar a restablecer el flujo de sangre oxigenada. La primera etapa intenta permitir que el ventrículo derecho funcione normalmente para bombear la sangre a los pulmones y al cuerpo. La segunda etapa, el procedimiento de derivación bidireccional de Glenn, se efectúa cuando el bebé tiene entre cuatro y seis meses de edad. El tercer paso es el procedimiento de Fontan, que se lleva a cabo entre los 18 meses y los tres años de edad. Dado que sólo alrededor del 50 % de los niños sobrevive después de los cinco años a esta serie quirúrgica de tres partes, los cirujanos siempre están buscando maneras de mejorar la respuesta.


Enlaces relacionados:

Boston Children’s Hospital
Harvard Medical School

Últimas Téc. Quirúrgica noticias