Transfusión sanguínea puede afectar resultados quirúrgicos en pacientes con cáncer

Por el equipo editorial de HospiMedica en español
Actualizado el 18 Jan 2009
Un nuevo estudio sugiere que el uso de glóbulos rojos (RBC) frescos en transfusiones para pacientes con cáncer puede reducir la recurrencia del cáncer y mejora las tasas de supervivencia a largo plazo.

Investigadores de la Universidad de Tel Aviv (Israel) usaron modelos de ratas con leucemia y adenocarcinoma mamario para ayudar a determinar si la transfusión sanguínea es un factor de riesgo independiente o no para la recurrencia del cáncer y la progresión, y entender qué aspectos de la transfusión causan los efectos nocivos supuestos. Los resultados incluyeron la capacidad del huésped de depurar las células cancerosas circulantes y las tasas de supervivencia del huésped. El impacto independiente de la transfusión sanguínea fue evaluado, y las características nocivas potenciales de la transfusión fueron estudiadas, incluyendo la duración del almacenamiento de la sangre; el papel de los eritrocitos, leucocitos, y los factores solubles; y la cinética de los efectos.

Los resultados del estudio indicaron que la transfusión sanguínea fue un factor de riesgo independiente para la recurrencia del cáncer en los modelos animales usados, causando hasta un aumento de cuatro veces en la retención tumoral del pulmón y duplicando las tasas de mortalidad. Sin embargo, el estudio también produjo dos hallazgos sorprendentes. Primero, el tiempo de almacenamiento de la sangre transfundida fue el determinante crítico de efectos peligrosos, siendo que la sangre fresca no presenta tales efectos. Secundariamente, y aún más sorprendente, fue que eran los RBCs, y no los leucocitos (WBC), los que causaron los efectos observados. Los investigadores también encontraron una correlación entre los efectos peligrosos de la sangre transfundida y la cantidad de tiempo que fue almacenada, siendo los efectos más significativos a partir de los nueve días de almacenamiento. Pareció no haber diferencia alguna en los efectos nocivos de la sangre transfundida tomada desde el mismo animal o de un animal diferente. El estudio fue publicado en la edición de Diciembre de 2008 de la revista Anesthesiology.

"El método común actual en los pacientes con cáncer es usar sangre transfundida sin leucocitos”, dijo el autor principal Shamgar Ben-Eliyahu, Ph.D. de la unidad de investigación de neuroinmunología. "Pero encontramos que la remoción de los leucocitos fue ineficaz en nuestro ambiente. Más bien sugerimos un método diferente: el uso de eritrocitos frescos para las cirugías de cáncer. Por primera vez, hemos mostrado en modelos animales que los glóbulos rojos del donante en vez de los leucocitos u otros componentes, pueden ser un factor crítico en cómo las transfusiones afectan el cáncer".

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Tel Aviv University



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