Menor supervivencia para los pacientes obesos con transplante renal
Por el equipo editorial de Hospimedica en Español
Actualizado el 10 Jan 2007
Los pacientes obesos con transplante renal tienen el doble de probabilidad de morir o sufrir falla del órgano durante el primer año después de la cirugía, de acuerdo con un estudio nuevo.Actualizado el 10 Jan 2007
Los nefrólogos de siete hospitales universitarios de Holanda estudiaron los perfiles médicos de 4.245 adultos que habían recibido transplantes renales, usando los datos del registro holandés de transplante de órganos. En 2.067 casos, hubo suficiente información para calcular el índice de masa corporal (IMC) –basado en el peso y la altura –en el momento del transplante renal. Los pacientes obesos en el grupo del estudio tendían a ser de mayor edad y a ser mujeres en su mayoría.
Los investigadores encontraron que el 6% de los pacientes con IMC de más de 30 murieron en el primer año después del transplante, en comparación con el 3% de los pacientes con un IMC de menos de 30. Al quinto año, la diferencia fue aún mayor, con una tasa de supervivencia del 81 % para los pacientes obesos y 89 % para los pacientes no obesos. El mismo patrón emergió cuando los investigadores miraron el éxito del transplante en sí mismo. Un año después de realizado el transplante, 14% de los pacientes obesos había experimentado falla del transplante, en comparación con 8% de los pacientes no obesos. Después de cinco años, 71% de los pacientes obesos todavía tenía un riñón exitosamente transplantado, comparado con 80% de los pacientes con un IMC menor.
Los pacientes obesos tuvieron más probabilidad de sufrir falla del transplante por infección o por no funcionamiento permanente, pero los números de pacientes obesos y no obesos fueron bastante bajos. No hubo diferencias significativas entre los grupos de por qué murieron los pacientes, pero hubo una tendencia para los pacientes obesos de sufrir más infecciones y enfermedades cardiacas fatales. El estudio fue publicado en la edición de Noviembre de 2006 de la revista "Transplant International”.
"Nuestra conclusión es que no es justo negarle a los pacientes obesos la oportunidad de un transplante de riñón cuando les iría mejor después de un transplante que de una diálisis”, dijo el autor principal Dr. Jeroen Aalten del departamento de nefrología del Centro Médico Universitario Nijmegen (Holanda). "Sin embargo debemos tener en cuenta el riesgo aumentado para los pacientes obesos después del transplante como también la importancia de darle recursos limitados a los pacientes con el menor riesgo”.
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University Medical Center Nijmegen