Los trasplantes neurales estabilizan la enfermedad de Huntington
Por el equipo editorial de Hospimedica en Español
Actualizado el 15 Jun 2006
Un estudio nuevo ha encontrado que injertar trasplantes neurales fetales en los cerebros de los pacientes con enfermedad de Huntington puede mejorar los síntomas durante varios años pero solo retrasa la decadencia eventual. Actualizado el 15 Jun 2006
Investigadores del Hospital Henri Mondor (Creteil, Francia) reportaron los resultados de un estudio de seguimiento de seis años en tres de cinco pacientes con enfermedad de Huntington que habían mostrado función motora y cognoscitiva mejoradas y actividad metabólica cerebral mejorada después del injerto neural fetal en las áreas estriadas y las regiones conectadas de la corteza cerebral. Los dos pacientes que no respondieron al tratamiento continuaron el deterioro, uno de los cuales murió en el año cuatro del seguimiento.
El metabolismo mejorado en las áreas frontal y pre-frontal persistió con el tiempo en los otros tres pacientes, pero la enfermedad continuó diseminándose a otras partes del cerebro. Los beneficios clínicos en el dominio motor persistieron durante cuatro años, mientras que los síntomas funcionales y cognoscitivos permanecieron estables por periodos de tiempo aún más largos. Sin embargo, las pruebas cognoscitivas que eran dependientes del tiempo se deterioraron constantemente, al igual que la distonía. La Corea permaneció estable a lo largo del estudio en dos pacientes, pero declinó después de cuatro años en el tercer paciente. Los resultados fueron publicados en la edición en-línea de Febrero de 2006 de "The Lancet Neurology”.
La Dra. Anne-Catherine Bauchoud-Levi y su grupo en Mondor sugirieron que el tratamiento neuroprotector con factores neurotróficos—compuestos que interfieren con los mecanismos moleculares de la muerte neuronal –pueden ser necesarios junto con injertos neurales para mejorar los resultados en la enfermedad de Huntington. "La neuroprotección puede parar la enfermedad” concluyeron, "pero solo un injerto puede restaurar la función perdida”.
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Henri Mondor Hospital