Herramienta sencilla de ultrasonido 2D estima con precisión el volumen placentario
Actualizado el 18 Jul 2026
La muerte fetal sigue siendo una causa importante de pérdida perinatal, con unos 21.000 casos al año en los Estados Unidos. Aunque las anomalías placentarias se asocian con resultados adversos del embarazo, la monitorización rutinaria del tamaño de la placenta no es común en la atención prenatal. Se necesitan herramientas de medición precisas y prácticas para identificar los embarazos con una placenta desproporcionadamente pequeña antes de que surjan complicaciones. Un nuevo estudio muestra que un enfoque ecográfico bidimensional sencillo puede proporcionar estimaciones precisas del volumen placentario utilizando equipos ampliamente disponibles.
El método de volumen placentario estimado (EPV) ofrece una forma simplificada de calcular el tamaño de la placenta mediante ultrasonido bidimensional convencional. Investigadores de la Facultad de Medicina de Yale evaluaron el EPV frente al análisis asistido por computadora de órganos virtuales (VOCAL), una técnica de ultrasonido tridimensional utilizada habitualmente para calcular el volumen placentario. Los resultados, revisados por pares, fueron publicados en el Journal of Perinatal Medicine en 2026.
El EPV utiliza imágenes rutinarias y requiere una capacitación mínima del operador. Durante la exploración, los profesionales registran el ancho, la altura y el grosor de la placenta e introducen estos valores en una ecuación predefinida para estimar el volumen total. El proceso de medición tarda aproximadamente 30 segundos, lo que permite incorporarlo rápidamente a los flujos de trabajo prenatales sin necesidad de equipos especializados.
El EPV se basa en imágenes de rutina y requiere una formación mínima del operador. Durante una exploración, los clínicos registran el ancho, la altura y el grosor de la placenta e introducen estos valores en una ecuación predefinida para estimar el volumen total. El proceso de medición tarda unos 30 segundos, lo que permite incorporarlo rápidamente a los flujos de trabajo prenatales sin necesidad de equipos especializados.
Los investigadores realizaron una comparación directa en 58 pacientes con embarazos saludables, a quienes se les practicaron ecografías bidimensionales y tridimensionales durante la misma consulta clínica. El volumen placentario se calculó a partir de las imágenes bidimensionales mediante el método EPV y de las imágenes tridimensionales mediante VOCAL.
Las estimaciones resultantes mostraron una correlación casi perfecta, lo que indica que el EPV produjo valores prácticamente idénticos a los obtenidos con VOCAL. Investigadores de la Facultad de Medicina de Yale colaboraron con la División de Investigación del Embarazo del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver.
Los autores señalaron que disponer de una medición práctica y precisa del tamaño de la placenta podría fomentar una evaluación clínica más amplia del monitoreo placentario y permitir una valoración más temprana durante el embarazo. Se está planificando un análisis de seguimiento para identificar qué ecografías prenatales podrían haberse beneficiado de la medición mediante EPV para detectar placentas pequeñas. Asimismo, diversas iniciativas de promoción están solicitando que la medición rutinaria de la placenta se considere parte de la atención prenatal estándar.
“Los obstetras han monitorizado el crecimiento fetal durante décadas, pero nos ha faltado un método práctico para vigilar el crecimiento del órgano que sustenta la vida fetal. Este estudio muestra que el volumen placentario estimado obtenido con ecografía 2D proporciona estimaciones del tamaño placentario comparables a las obtenidas con un método 3D más complejo. Esperamos que esto permita los estudios necesarios para determinar si las alteraciones en el crecimiento placentario pueden identificar embarazos en riesgo antes de que se desarrollen complicaciones clínicas”, afirmó Roberto Romero, director de la División de Investigación del Embarazo de la División de Investigación Intramuros del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver.
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Yale School of Medicine