Dispositivo con designación de avance de la FDA aborda complicaciones de la hemorragia cerebral
Actualizado el 14 Jul 2026
La hemorragia subaracnoidea —un sangrado en el espacio que rodea el cerebro, causado con mayor frecuencia por la rotura de un aneurisma— suele provocar vasoespasmo cerebral durante la atención en cuidados intensivos. Este estrechamiento secundario de los vasos sanguíneos puede agravar la lesión isquémica, aumentar la discapacidad e incrementar el uso de recursos sanitarios. Sin embargo, siguen siendo limitadas las opciones no invasivas para frenar la cascada inflamatoria que precede al vasoespasmo.
Para abordar esta necesidad, una tecnología de neuromodulación ha obtenido la revisión acelerada por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA) para su uso tras una hemorragia cerebral por rotura de aneurisma.
El sistema V-Link de Aurenar, desarrollado a partir de investigaciones realizadas en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis, ha recibido la designación de dispositivo innovador por parte de la FDA. Esta designación ofrece una vía acelerada hacia la autorización de comercialización para tecnologías con potencial para mejorar la atención en afecciones graves o potencialmente mortales. El dispositivo está diseñado para ayudar a prevenir complicaciones vasculares tardías tras una hemorragia subaracnoidea aneurismática.
V-Link administra pulsos eléctricos de baja energía al oído externo para activar la rama transauricular del nervio vago. El enfoque está diseñado para reducir la respuesta inflamatoria aguda que contribuye al vasoespasmo y a la lesión secundaria. Si se aprueba, el tratamiento consistiría en sesiones de 20 minutos dos veces al día durante la estancia típica de dos semanas en la unidad de cuidados intensivos (UCI).
Los primeros ensayos clínicos dirigidos en Barnes-Jewish Hospital evaluaron esta estrategia en 27 pacientes con hemorragia subaracnoidea aneurismática. La estimulación redujo la inflamación y mitigó complicaciones graves, incluida una reducción del 40% en el vasoespasmo, sin eventos adversos. En comparación con la atención estándar, los pacientes tratados presentaron niveles más bajos de citocinas en sangre y líquido cefalorraquídeo y, a los 90 días, menos discapacidad y menores tasas de readmisión hospitalaria o de alta a un centro de enfermería especializada.
Un análisis económico sanitario adicional en colaboración con Barnes-Jewish Hospital relacionó la intervención con menores costos, impulsados por menos complicaciones, estancias hospitalarias más cortas y menos readmisiones. Un segundo ensayo clínico en pacientes con ictus por oclusión de grandes vasos encontró que la estimulación del oído se correlacionó con menores marcadores inflamatorios y menor discapacidad en comparación con la atención estándar. Estos hallazgos respaldan la evaluación continua de la estimulación no invasiva del nervio vago como complemento de cuidados intensivos tras una hemorragia cerebral.
“El ictus no solo es la segunda causa principal de muerte, sino también un importante factor de discapacidad a largo plazo. El dispositivo no invasivo muestra potencial para reducir complicaciones y mejorar los resultados en pacientes críticamente enfermos. Además, contamos con evidencia prometedora de que la intervención reduce los costos de la unidad de cuidados intensivos (UCI)”, dijo el Dr. Eric Leuthardt, profesor de Neurocirugía de la cátedra Shi Hui Huang en WashU Medicine y fundador y director ejecutivo de Aurenar.
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Washington University School of Medicine
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