Ultrasonido de alta frecuencia desactiva los virus sin dañar las células humanas

Por el equipo editorial de HospiMedica en español
Actualizado el 31 May 2026

Las infecciones virales respiratorias, como la influenza A y la COVID-19, siguen representando un desafío para el manejo de los pacientes. El desarrollo de fármacos antivirales suele ser complejo, y las opciones seguras y de amplia aplicación siguen siendo limitadas. Los hospitales necesitan métodos que puedan neutralizar los patógenos sin dañar los tejidos circundantes. Para abordar este desafío, los investigadores han demostrado que el ultrasonido de alta frecuencia puede inactivar los virus respiratorios con envoltura sin dañar las células humanas.

Científicos de la Universidad de São Paulo (USP), liderados por el Instituto de Física de São Carlos (IFSC), informan que la resonancia acústica generada por ultrasonido de alta frecuencia altera la integridad estructural de los virus con envoltura, incluidos el SARS-CoV-2 y el virus de la influenza A H1N1. El equipo describe cambios morfológicos que culminan en la ruptura de las partículas virales y la pérdida de infectividad. Los hallazgos se publicaron en la revista Scientific Reports el 13 de febrero de 2026.


Imagen: Una ecografía de alta frecuencia puede inactivar los virus respiratorios envueltos sin afectar a las células humanas (crédito de la imagen: Adobe Stock)

Este método se basa en la geometría de los virus esféricos con envoltura, que absorben la energía ultrasónica y la convierten en vibraciones internas que desestabilizan mecánicamente la envoltura lipídica. A diferencia de la cavitación de baja frecuencia utilizada para la esterilización de equipos, que puede dañar el tejido circundante, la resonancia acústica opera a frecuencias más altas, en el rango de 3 a 20 MHz. El proceso no altera la temperatura ni el pH del medio y se describe como selectivo porque solo el virus absorbe la energía y se desestabiliza.

Según los investigadores, el método no está diseñado para la descontaminación de instrumentos o superficies y aún está lejos de su aplicación clínica. Los primeros trabajos in vitro ya se están extendiendo a otros patógenos con envoltura, como el dengue, el Zika y el Chikungunya. En el proyecto participaron el Centro de Investigación en Virología de la USP y el Centro de Investigación en Enfermedades Inflamatorias de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto, la Facultad de Ciencias Farmacéuticas (FCFRP-USP), la Facultad de Ciencias y Tecnología de la Universidad Estatal de São Paulo (UNESP) y la Universidad Rockefeller, que proporcionó virus fluorescentes para su visualización en tiempo real.

“El fenómeno es puramente geométrico. Las partículas esféricas, como muchos virus con envoltura, absorben la energía de las ondas ultrasónicas con mayor eficacia. Es esa acumulación de energía dentro de la partícula la que provoca cambios en la estructura de la envoltura viral hasta que se rompe. Por lo tanto, si los virus fueran triangulares o cuadrados, no experimentarían el mismo ‘efecto palomitas de maíz’ de resonancia acústica”, explicó Odemir Martínez Bruno, profesor del IFSC-USP.

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Instituto de Física de São Carlos


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