Herramienta de IA portátil estima la edad vascular para evaluar el riesgo cardiovascular

Por el equipo editorial de HospiMedica en español
Actualizado el 23 Apr 2026

La edad vascular, una estimación de cómo se comparan biológicamente las arterias de una persona con su edad cronológica, es un indicador preciso del riesgo cardiovascular. Su medición suele requerir equipos clínicos y personal capacitado, lo que limita el acceso y la frecuencia. Esta limitación dificulta la estratificación temprana del riesgo y la vigilancia longitudinal. Un nuevo estudio demuestra que las señales de pulso nocturnas registradas por un anillo portátil pueden proporcionar estimaciones de la edad vascular durante el sueño, ofreciendo un enfoque pasivo y escalable para la evaluación cardiovascular.

Investigadores del Centro de Sueño y Cognición de la Facultad de Medicina Yong Loo Lin de la Universidad Nacional de Singapur (NUS) desarrollaron y validaron un método analítico para determinar la edad vascular a partir de registros de sueño capturados por un dispositivo portátil. El equipo analizó las señales de fotopletismografía (PPG), la forma de onda de pulso basada en luz que utilizan los monitores de actividad física para medir la frecuencia cardíaca. Su objetivo era transformar los datos pasivos del sueño en información cardiovascular clínicamente interpretable.


Imagen: A pesar de las diferencias en la forma en que el anillo y el sensor clínico de la yema del dedo capturan las formas de onda del pulso, el modelo de aprendizaje profundo predijo la edad vascular con una precisión similar a partir de ambos dispositivos. Es importante destacar que las estimaciones derivadas del anillo se asociaron con la presión arterial, un marcador estándar de salud cardiovascular (fotografía cortesía de NUS Medicine)

El método procesó la PPG registrada durante la noche por el anillo Oura, un monitor de sueño de consumo, y comparó los resultados con las señales de un sensor clínico colocado en la yema del dedo. Los investigadores evaluaron tanto modelos tradicionales basados en características como un modelo de aprendizaje profundo para estimar la edad vascular. Desarrollaron y validaron su propio sistema, independiente de los algoritmos de cualquier dispositivo propietario, para garantizar la transparencia y la reproducibilidad.

El modelo de aprendizaje profundo predijo la edad vascular a partir del sensor portátil y del sensor clínico de la yema del dedo con una precisión similar. El error medio reportado fue de seis a siete años, con una alta concordancia con las edades reales de los participantes. Las estimaciones de la edad vascular derivadas del anillo también se asociaron con la presión arterial, un marcador estándar de salud cardiovascular.

Los hallazgos se publicaron en PLOS Digital Health el 30 de marzo de 2026. Los autores señalaron que los dispositivos portátiles de consumo, que ya se utilizan a diario, podrían facilitar la monitorización longitudinal y a gran escala fuera del ámbito clínico. En futuros trabajos se evaluará su rendimiento en poblaciones más diversas y se determinará si la edad vascular obtenida mediante estos dispositivos puede ser útil para la atención preventiva y la toma de decisiones clínicas.

“Las señales que se recogen de forma pasiva durante el sueño pueden traducirse en información clínicamente relevante sobre la salud vascular. Esto abre la puerta a la monitorización longitudinal y a gran escala de la salud cardiovascular mediante dispositivos que las personas ya usan a diario”, afirmó la Dra. Gizem Yilmaz, investigadora y coautora principal del estudio en el Centro de Sueño y Cognición de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Singapur (NUS Medicine).

"Nuestros hallazgos respaldan la idea de trasladar la monitorización cardiovascular del ámbito clínico a la vida cotidiana. La edad vascular obtenida mediante dispositivos portátiles podría, con el tiempo, contribuir a la detección precoz del riesgo cardiovascular, reforzar los hábitos de vida saludables y aportar información a estudios de salud pública a gran escala", afirmó el profesor Michael Chee, director del Centro de Sueño y Cognición de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Singapur (NUS Medicine) e investigador principal del estudio.

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